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Agua e hidráulica urbana de Lima: Espacio y gobierno, 1535-1596

Desde lo alto de un pequeño barranco, a orillas del río Rímac y a 6 km de su desembocadura en el mar, la autoridad curacal incaica de don Francisco Tauli- chusco (II) y su hijo Guachinamo controlaban y administraban con sus curacas y camayos las bocatomas de dos canales dentro de su jurisdicción. Repartían el agua del río -en quechua unu o yacu- para regar sus parcelas en una parte importante de la planicie de Lima mediante un entretejido de acequias. Las tierras que se regaban pertenecían a algunos de los antiguos curacazgos ichma que según la organización administrativa inca y bajo el dominio de esta autoridad formaban parte del unu de Malanca o Maranga.

En 1534, luego de evaluar el espacio para refundar la ciudad capital, los conquistadores eligieron el asiento del curaca Taulichusco. La “buena agua” que había fue un factor determinante en la decisión (LCL 13-I-1535) y el sitio era el mejor porque estaba “junto al río” (LCL 18-I-1535). En la fundación, tal como había sucedido antes con la administración incaica, se doblegó a la autoridad curacal de la localidad, quien esta vez perdió definitivamente el control del recurso en el valle.

Aunque en Lima no llueve, ser un desierto no la privó de disponer de abundante agua, gozar de un ambiente húmedo y tener un río que despertó el entusiasmo de los conquistadores por asentarse en sus orillas. Además, como complemento, contaba con manantiales para reforzar el abastecimiento en las temporadas estivales y proveer agua limpia para el consumo humano. Debido a un tolerante clima y a la disposición suficiente de agua, sus habitantes pudieron gozar de fértiles valles y obtener cosechas durante todo el año. En parte, estas características fueron identificadas por los encargados de encontrar un nuevo asiento para la fundación (LCL 13-1-1535) y posteriormente cronistas y viajeros (Cieza 1553, Acosta 1590, Cobo 1639, León Portocarrero 1620; Raimondi [1826] 2009; Middendorff [1895] 1973) y otros científicos dejaron testimonio de sus propias impresiones sobre las bonanzas del agua y del clima de la ciudad.

Sin embargo, para gozar de este recurso los antiguos pobladores de Lima debieron resolver el traslado del agua desde las fuentes hacia sus campos de cultivo. Esto impulsó el desarrollo técnico que diseñó y construyó una red hi­dráulica de canales y acequias.

Con mucha razón se ha llegado a concluir que la hidráulica, entre las dis­ciplinas de carácter técnico, es la que tiene mayor vinculación con el hombre (Levi 1988:125). Y siendo el agua el fundamento económico para el desarrollo de una sociedad, la preocupación por el control y el dominio de las fuentes es una constante que se identifica en todas las civilizaciones. Por lo tanto, en Lima también hubo que establecer mecanismos para la distribución y el control del recurso. La falta de lluvias asignó un rasgo propio al abastecimiento de agua en Lima: que este fuera artificial. Se podría considerar como un factor adver­so, sin embargo, la preocupación por la obtención, distribución, disposición y control del agua llevó a los naturales a diseñar una obra hidráulica creativa y bien realizada, acorde con las condiciones que ofrecía el medio.

La investigación

Esta investigación trata de reconstruir el patrón hidráulico prehispánico que encontraron en funcionamiento los conquistadores, en el cercado de Lima, y su transformación en un paisaje hidráulico urbano mediante los cambios realizados por los nuevos ocupantes hasta el final del siglo XVI. Al abordar su significado social se identifica a los grupos sociales que participaron en la construcción del sistema hidráulico, en el control y reparto del agua, el uso que se le dio y la capacidad de acceso al recurso de cada grupo. Este trabajo de investigación espera responder las siguientes preguntas: ¿cómo influyó el sistema hidráulico en el establecimiento del nuevo gobierno de la ciudad?, y cómo condicionó la organización de la nueva sociedad?

Naturalmente que para desarrollar un proyecto de investigación sobre hi­dráulica en los inicios de la ciudad, se debe revisar primero el origen del agua en Lima, en este caso, el sistema fluvial del río Rímac para entender cómo era en 1535 el espacio hidráulico creado por los naturales, visto que los españoles usaron el agua de sus canales y acequias no bien fundaron la ciudad. ¿Qué es lo que continuó? y ¿qué es lo que se transformó en el espacio hidráulico? Pero más allá del aspecto tecnológico, lo que interesa conocer, como se ha mencio­nado antes, es el uso del recurso y su significado social.

Dos variables orientan el análisis: el espacio hidráulico y el gobierno del agua y sus autoridades. La primera no es excluyente de la segunda, ya que un espacio hídrico no es un fin en sí mismo, sino que se relaciona con las actividades productivas y con la organización del espacio (Malpica 1995: 19). Por lo tanto, más bien se complementan. En el primero intervienen factores físicos y técnicos que responden a principios relativos a la hidráulica. Pero hay otro factor más decisivo. Se trata del grupo constructor del espacio que se va a irrigar para su reproducción social (Barceló 1996: 75); se puede añadir que también se trata del grupo que lo controla y administra. Analizar solo los factores técnicos sería insuficiente para entender la lógica social del espacio hidráulico, sea este perma­nente o esporádico. Por lo cual, la variable gobierno del agua es un aspecto clave del análisis. Otro aspecto relevante es el abastecimiento a la población urbana a través del reparto de agua que se realizó mediante un modelo diferente del de las costumbre de los naturales para el riego de sus campos. El reparto trajo consigo la institucionalidad de la hidráulica y detrás de ello un grupo humano que la dirigía. Esto implicaría un fuerte impacto en la nueva estructura social frente al cambio drástico de autoridades y en la realización de la obra pública, planificada o no. Así mismo, la disposición de la mano de obra indígena, los problemas de un medio desconocido y los conflictos de poder entre quienes se encargaron de ejecutar las obras amparados por las instituciones de gobierno también son aspectos que perfilaron la nueva sociedad.

Formato:  pdf Comprimido:  No Peso:  7.90 MB Lenguaje:  Español

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